sábado, 24 de mayo de 2008

CONFESIONES A UNA MADRE AUSENTE por Fabricio Fornero

Confesiones a una madre ausente


Tu ausencia en esta noche, madre, es arroyo sin montañas,
una voz dulce de maestra, una caricia anhelada

Tu ausencia en esta noche, es un reloj de madera,
una sombrilla vacía, dulce canción de escuela;

Si escribiese plenitudes, en lugar de carencias;
si tu memoria bastase para escapar de esta demencia;
pero ya ves, madre, soy un poeta más persiguiendo la tristeza,
reabriendo viejas heridas, dibujando la muerte en cada poema...

Cada golpe que recibo es un verso por escribir,
una llaga por curar, otro anhelo que cumplir;
aún así, busco aquí el verso inútil que justifica la vida,
el oculto silencio, las renuncias conocidas...

Si la muerte trae miseria, ¿A qué indagar en sus entrañas?
¿Por qué pensar que unas palabras han de valer lo que aún nos queda?

Hoy, subastan los recuerdos, sin haberme preguntado,
cuatro grises empleados con corbatas de gusano;
y un extraño en el ropero, va pujando por llevarse,
mi uniforme de primaria, algún abrazo no dado;

Mientras me roban el mundo, la voz de tu fantasma,
oculta en los rincones, disimulando esperanza,
me susurra los espacios que no serán llenados,
las voces que se han ido, los rostros olvidados...

Tu ausencia en esta noche, es un niño arrepentido,
soledad sin caretas, hospitales vacíos;

Tu ausencia es más que nunca, madre, albañil de mis murallas,
un arrullo dormido...otra isla en el alma...


Por: Fabricio Fornero

No hay comentarios: